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viernes, 29 de mayo de 2015

Mi valoración sobre las rúbricas como instrumento de evaluación.



La prueba del algodón de cualquier propuesta de innovación reside en el qué, quién y cómo se evalúa la actividad. No son pocas, precisamente, las supuestas actividades innovadoras que terminan con un simple examen de ribetes memorísticos.

Las rúbricas de evaluación resultan a tal efecto un magnífico instrumento para cuestionar esas perniciosas rutinas tan presentes en las culturas escolares, poniendo el hincapié en el qué se valora y proponiendo criterios a los que los alumnos y el profesor se atenderán en una valoración que, ahora sí, permitirá y fomentará la autoevaluación y la evaluación entre iguales.

¿El problema de las rúbricas?. Muchos dirán que el mayor problema es que hay que elaborarlas, cuando hay instrumentos y rutinas que, una vez aprendidas, reducen notablemente el trabajo. Pero a mí la experiencia escolar de muchos años me dice que el mayor problema reside en el peso de la tradición escolar sobre las mentes y los hábitos de profesores y alumnos identificados con un modelo de enseñanza reproductivo y cuantificador. Las rúbricas sirven para evaluar tareas y proyectos, pero muy poco para el ejercicio de reproducir la lección bien aprendida.

lunes, 11 de mayo de 2015

Características de una buena práctica educativa con TIC para el desarrollo de la competencia digital

Mi participación en el debate

Captura de pantalla del vídeo de referencia


Ivana
11 días atrás
Una buena práctica educativa a día de hoy debe valerse de herramientas digitales, es innegable, sobre todo por la facilidad de el acceso a muchísimos recursos pero... ¿qué distingue la buena práctica? Considero que las características de una buena práctica educativa con TICs son:
-Que las TICs sirvan como puente para el aprendizaje basándose en lo experiencial, y no en la repetición de contenidos textuales.
-Que se incluyan en clase herramientas digitales que potencien el trabajo cooperativo,la interconexión de ideas entre los miembros de la clase.
-Que favorezcan el aprendizaje autónomo pero no autómata...no olvidar que la mayor herramienta es la comunicación.
-Que las actividades que se desarrollen motiven y permitan adquirir competencias para la vida cotidiana, que el alumno vea la utilidad en la tarea.
-Que la tarea en sí genere interés,que sea dinámica,llamativa,creativa,distinta.
  1. Hola, soy Javier, profesor de Primaria en Madrid. Estoy totalmente de acuerdo con los puntos que destaca Ivana: trabajo cooperativo, autonomía, funcionalidad, creatividad... lo que me confirma que el uso de las TIC no suponen ninguna innovación si la tarea a realizar por el alumno es la misma pero "digitalizada". Las TIC, como dices, deben POTENCIAR... un contexto didáctico que sí debe ser innovador y distinto (pero ese cambio metodológico es previo al uso de las TIC, que sin duda facilitan el cambio). Gracias por tus aportaciones, has puesto el dedo en la llaga.
     
    publicado 10 días atrás por javarbon
  2. Estoy de acuerdo con vosotros. La exposición de las características de una buena práctica con TIC que desarrolle la competencia digital incluye los puntos señalados por Ivana de manera tan clara y estructurada. Gracias por tu aportación.
     
    publicado cerca de 4 horas atrás por efalip
  3. Una buena síntesis de las condiciones necesarias para una buena práctica educativa con las TIC aprovechando sus potencialidades para un aprendizaje en el que el alumno sea el propio protagonista, y el profesor se dedique a aquello de "Dar clase con la boca cerrada" (un libro muy recomendable).
    Solo añadiría algunas consideraciones complementarias, que en buena parte están implícitas de lo comentado por los tres.
    Indudablemente, como en cualquier práctica educativa que se precie, el alumno debetener claro hacia dónde le proponemos que se dirija, independientemente de que sea el que tome decisiones para trazar una parte de los caminos y sendas. Esto es especialmente importante dadas las características distractivas de las TIC y su orientación hacia la procrastinación.
    Y, por supuesto, al final de la actividad se deben contemplar a*ctividades de recapitulación* en las que el alumno sea consciente de todo lo que ha aprendido. También con las TIC se tiende a fallar en esto, fundamentalemente por los distintos ritmos de alumnos y grupos de trabajo. La existencia de un e.portafolio en el que cada alumno recoja sus logros y reflexione sobre ellos me parece fundamental.
    Un saludo cordial
     
    publicado menos de un minuto atrás por angelencinas

jueves, 7 de mayo de 2015

Trabajar la competencia digital de forma coordinada

Esta ha sido mi aportación al hilo del debate sobre la segunda semana  dedicado a trabajar este contenido:

¿QUÉ ES LA COMPETENCIA DIGITAL? 

ÁREAS Y DESCRIPTORES COMPETENCIALES


Propuestas para debatir
  • ¿Desde tu punto de vista, consideras que en tu centro se están trabajando todas las áreas que implica la competencia digital? ¿Cuáles si y cuáles no?
  • ¿Qué medidas habría que tomar a nivel de centro para estimular o facilitar que todo el profesorado desarrolle el conjunto de áreas de la competencia digital?



Hola a todos: compruebo que en la mayoría de los centros el tema de la competencia digital se deja al albur de una transversalidad sin responsables ni organización sistemática, quedándose en el mejor de los casos en la primera de las áreas, y ésta sin otro procedimiento que el del ensayo/error, sin pasar mucho más allá de la primera página del Gran Hermano Google.

¿Qué se puede decir del resto de áreas cuando todavía muchos centros equiparan los móviles con la bicha, prohibiéndolos y persiguiéndolos como contaminantes de una cultura escolar basada en la veneración reproductiva del libro de texto?

Posiblemente esté exagerando, me encantaría, pero la disrupción educativa que se nos viene encima será muy una cuestión de supervivencia  para la escuela como centro de socialización de la cultura y el conocimiento. No es lo mismo coger el toro por los cuernos, que vernos arrastrarnos por él.

Nuestro instituto, el IES García Bernalt de Salamanca, es un instituto como todos los demás, pero creo que hemos sabido dar un paso más allá de las iniciativas individuales, tan meritorias como muchas de las que aquí se citan, y tomar la decisión de trabajar de forma coordinada para sumar aciertos y resolver problemas conjuntamente.

Este camino lo pusimos en marcha hace tres años con la arriesgada apuesta de poner en marcha una Línea de Excelencia TIC -LETIC- para los 4 cursos de la ESO, experiencia comparable con otras como la bilingües. Se trataba, no de particularizar algo que debería estar presente en todos los grupos y materias, sino de reunir a los profesores más dispuestos con el objeto de avanzar con un paso adelantado de forma coherente, conjunta y coordinada.   El proyecto consiguió reunir a un grupo de profesores voluntarios movidos por el único interés de aprender con los demás, y con niveles de compromiso muy flexibles.

Los resultados están a la vista: enorme demanda de padres, grandes logros en resultados educativos, y un equipo de profesores que ha aumentado a un ritmo mayor que el impuesto por el avance curso a curso de la implantación de la LETIC. Lo que a muchos colegas les pareció una arriesgada aventura voluntarista, es hoy, tres años después un logro consolidado que irradia sus iniciativas al resto del centro, implicando cada vez a más profesores.

Puedes consultar sus características en la página oficial de instituto.

Esta experiencia nos permite corroborar que el trabajo conjunto y coordinado de los profesores es un requisito fundamental para la implementación de la competencia digital, en todas sus dimensiones y áreas, no solo las de información, y tanto entre ellos mismos como con sus alumnos.

jueves, 30 de abril de 2015

Mi participación en el primer debate


Copio/pego mi aportación al debate propuesto sobre este vídeo. Me ha llevado un rato y no quiero perderla de vista. 

Por una competencia digital que vaya más allá de teclas y ratones

Pongo de forma intencionada como título de mi intervención una recreación del seminal título de Alfonso Gutiérrez "Alfabetización digital. Algo más que ratones y teclas" (Gedisa, Barcelona 2003).

En la nueva ecología educativa que plantea la sociedad digital la educación se ve exponencialmente diversificada, quebrando aún más, si esto era posible, el protagonismo de la enseñanza formal o reglada que impartimos en escuelas, institutos y universidades, aumentando proporcionalmente la importancia de la enseñanza no formal e informal, según la clásica diferenciación.
Internet es hoy el líquido que mueve, cohesiona e interacciona la cultura y sus protagonistas. Prácticamente nada de lo que afecta a nuestras vidas le es ajeno.
De ahí que las competencias de un ciudadano de su siglo, que quiera implicarse en su tiempo, que desee formarse, formar a otros, crear, compartir sus creaciones e interactuar con los demás, pasen necesariamente por ser competente digitalmente.
No debe caber duda en que se puede ser un ciudadano culto -un concepto que por sí mismo está cada vez más gastado- manteniéndose al margen de Internet y todo lo digital. De hecho, muchos de los intelectuales, escritores, artistas y profesores que admiramos se mantienen ahí, impertérritos ante la irrupción de lo digital, a lo que achacan todos los males de nuestra cultura, pero estas posturas, y toda la lógica de la cultura gutenbegriana en la que se formaron, cada irá adquiriendo un tono más numantino y un sentido más próximo al del que opta por vivir en una torre de marfil (sintético, por supuesto, que el otro se acabó), solo pretende escucha vinilos o comer comida de su propia granja como los amish.
Pero claro, y de ahí el título de esta intervención, no son pocos los colegas que siguen pensando en la digital como una competencia meramente instrumental, relacionada sobre todo con el manejo de la información y los dispositivos digitales, algo que solo entendiéndola de forma muy restringida puede aproximarse a la propuesta del profesor Area, “tomar decisiones en situaciones complejas”
Ser hoy un ciudadano culto y autónomo, como se nos pide en el debate, es ir mucho más allá de todo ello. Todavía somos capaces de llamar incultos a los que entienden la competencia digital como el requisito para atender a las necesidades prácticas que impone la presencia generalizada de las TIC en todos los ámbitos de nuestras vidas. Lo mismo que el saber leer y escribir, utilizando esta competencia exclusivamente para la gestión de su propia competencia profesional o para leer solo folletos y prensa deportiva.
Todavía hoy, y espero que por mucho tiempo, ser culto es ser capaz de situarse bastante más allá de la función instrumental de cualquier competencia, incluida la digital. Ser culto es saberla utilizar las competencias que contempla el currículo para volar con autonomía y juicio propio, con independencia y sentido crítico en la persecución de intereses y deseos que se muevan en horizontes más amplios que los marcados por las urgencias productivas.
Por eso la alfabetización digital no puede entenderse sino en el marco de una alfabetización múltiple, que incluya otras alfabetizaciones de menos utilidad a la función instrumental de los procesos de instrucción como la alfabetización mediática y la audiovisual. Estas son las que mejor contribuirán a dar una naturaleza de culta a la competencia digital al contribuir decididamente a desarrollar individuos independientes y autónomos, críticos y participativos en la sociedad que le toca vivir, capaces de hacer frente al deslumbramiento atontado de la sociedad del espectáculo y el ensordecedor ruido mediático que propicia Internet.
Dicho todo lo anterior, que, aunque extenso, considero un necesario punto de partida provocado por la expresión “ciudadano culto”, paso rápidamente a las dos cuestiones restantes del debate.
El modelo educativo que se impondrá con la disrupción educativa que, querámoslo o no, está permeando todos los procesos educativos, será, como muy bien señala el profesor Area, muy distinto de laescuela transmisima que predominó en el siglo pasado, y a la que, para nuestra desgracia, muchos se seguirán agarrando como precario bote salvavidas. El profesor tiene reservada en la sociedad digital una hermosísima función a la que dedicaron todo su empeño los grandes pedagogos que nos cita en su presentación: la de ayudar a germinar y crecer a unos alumnos cada vez más autónomos, creativos y participativos en la inmensa biblioteca universal que es Internet, siendo ellos mismos los protagonistas de su aprendizaje, desarrollando la capacidad de búsqueda con criterio de información pertinente, la construcción creativa de conocimiento, y el trabajo colaborativo con sus propios compañeros y otros que están más allá de las aulas físicas. Casi nada.
Y, bueno, lo que me pregunto acerca de todo esto no es otra cosa que si seremos capaces de enfrentarnos a estos enormes retos, como institución de la era Gutenberg que ahora termina, y profesionales comprometidos con nuestra función educativa. Pero, sobre todo, como sociedad madura que sepa asumir que la educación, una educación de ciudadanos como la que aquí se alude, es un requisito fundamental, no solo para el desarrollo económico y social, sino para mantener y profundizar una sociedad libre y democrática. La faz siniestra de las TIC es su utilización al servicio de los intereses delneocapitalismo productivista, en los que solo lo cuantificable, evaluable, siempre al servicio de la competencia entre unos y otros, sea lo único que de verdad importa.
Mis disculpas: la extensión de esta intervención está más en la lógica del texto extenso y el verbo florido de las viejas formas de comunicar que la cultura digital cuestiona. Y es que el que esto escribe se formó en esa cultura y no es capaz de ir al texto directo y conciso que hace hoy de Gracián un maestro redivivo. Al menos no soy un inocentón como muchos de esos colegas que todavía piensan y porfían en que sus estudiantes les escuchen con atención sus maravillosas clases magistrales, y que, si no lo hacen sus"hiperactivos" alumnos, es porque la autoridad, la cultura y el nivel está por los suelos.
Muchas gracias.